lunes, 13 de febrero de 2017
¿Dónde está mi tribu?
Criar compartiendo. Con eso soñaba cuando fantaseaba con la maternidad, cuando pasaba las tardes en el parque con los niños y niñas con los que he compartido tantas horas de trabajo y de vida. Imaginaba tiempo libre en manada, una versión míni de los campamentos de mis amores.
Pero llegó el momento y no encontré ninguna tribu. Paseamos el carro por el parque los dos solos, luego volvió papá a trabajar y paseé sola, bueno, con mi precioso cachorro humanito. Para compensar me llene la agenda de planes. Planes de café, de comidas entre semana, de encuentros con amigos, y cuando hubo suerte, con mis hermanas o alguien de mi familia. Pero ni rastro de la tribu. Ni rastro de los brazos que te relevan, la experiencia que te alivia, las sonrisas que te alientan. Mis apoyos estaban dispersos en el tiempo y el espacio, y me resultaban muy valiosos pero no suficientes.
Ya no valía con la compañía de antes, los planes de Laura + solo cubrían una parte. También quería una compañía que incluyera a Lucas, que le quisiera no como una extensión de mi sino por él mismo. Seguro que más de una ha experimentado esa repentina soledad en la crianza...Al final no es distinta de la presente en las demás esferas de la vida: individualismo como el pan nuestro de cada día.
Pero bueno, este es nuestro tiempo y nuestro espacio, y la tribu la estamos construyendo de 0. Somos menos de los que esperaba, somos una manada minúscula, pero nos queremos como locos. Y tenemos el corazón y los brazos abiertos para los que quieran ser tribu con nosotros.
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