lunes, 13 de febrero de 2017

¿Dónde está mi tribu?

Criar compartiendo. Con eso soñaba cuando fantaseaba con la maternidad, cuando pasaba las tardes en el parque con los niños y niñas con los que he compartido tantas horas de trabajo y de vida. Imaginaba tiempo libre en manada, una versión míni de los campamentos de mis amores. Pero llegó el momento y no encontré ninguna tribu. Paseamos el carro por el parque los dos solos, luego volvió papá a trabajar y paseé sola, bueno, con mi precioso cachorro humanito. Para compensar me llene la agenda de planes. Planes de café, de comidas entre semana, de encuentros con amigos, y cuando hubo suerte, con mis hermanas o alguien de mi familia. Pero ni rastro de la tribu. Ni rastro de los brazos que te relevan, la experiencia que te alivia, las sonrisas que te alientan. Mis apoyos estaban dispersos en el tiempo y el espacio, y me resultaban muy valiosos pero no suficientes. Ya no valía con la compañía de antes, los planes de Laura + solo cubrían una parte. También quería una compañía que incluyera a Lucas, que le quisiera no como una extensión de mi sino por él mismo. Seguro que más de una ha experimentado esa repentina soledad en la crianza...Al final no es distinta de la presente en las demás esferas de la vida: individualismo como el pan nuestro de cada día. Pero bueno, este es nuestro tiempo y nuestro espacio, y la tribu la estamos construyendo de 0. Somos menos de los que esperaba, somos una manada minúscula, pero nos queremos como locos. Y tenemos el corazón y los brazos abiertos para los que quieran ser tribu con nosotros.

lunes, 30 de enero de 2017

¿Como en las películas?

Siempre había imaginado que la noticia del embarazo sería como película americana... Sorpresa, alegría, romanticismo... Incluso algún punto místico de esos que me suele aflorar en momentos importantes. Aunque fuera buscado, me sorprendería, le daría tratamiento de milagro, no faltarían ceremonias. Y bueno, la realidad, como siempre, ¡¡¡superó la ficción!!!
 Después de un curso laboral intenso, cansado y con complicaciones, rebuscaba en mi la motivación para hacer la mochila. Nos íbamos de campamento. Otra vez. Con 30 años y sin vergüenza ninguna para volver a buscar gnomos, ayudar a cargar makutos y proponer aventuras en el bosque. Ya me veía con un pie en Soria, era mi último día de curro!quedaba organizar la mochila, despedirse de la familia y... verano de mis amores... Allá íbamos!! Volví del curro, me cambié corriendo (el 6 de julio hacia un calor empapa ropa insufrible...) Y baje alborotada y con una prisa absurda, de esas que Madrid te incorpora sin permiso, a que me recogieran en coche. Iba a cenar con la abuela, y a "despedirme". Esa tradición pre vacaciones que suelo hacer cada verano desde que era niña, y que me cuesta tanta locura de agenda cada año, para ver a toda mi gente posible antes de irme. Manías... ¿Qué fueron? ¿30pasos?vi el coche y me lancé como una loca al asfalto para pararlo. Se me torció un tobillo, intenté enderezarme, se me torció el otro y ahí llego... CRACK. Me había roto... Lo sabía. Y lloré de dolor e impotencia tirada en el suelo... Me acababa de romper el verano.Y algún hueso, seguro. Después de eso... Ambulancia, urgencias, médicos... Me preguntaron si estaba embarazada y dije que no lo sabía. ¿Cómo que no lo sabes? La verdad es que llevaba unos meses haciéndome test cada vez que tenía un día de retraso, y este mes el test me había dado un resultado raro, borrosillo. Me habían dicho mi hermana y un par de amigas que esperara dos o tres de días y lo repetiese. Así que nada de analgesia, análisis y a esperar... Tenía tanto dolor que tuve alucinaciones...Después de unas horas interminables, vino un doctor con pinta de actor novel de serie de hospitales (de verdad era personaje, o al menos así le veíamos nosotros) y lo dijo: -Felicidades. Estás embarazada. (3 segundos de asimilacion) -El tobillo está roto. Posible fractura de tibia y peroné. Vamos a hacerte una radiografía, y hay dos posibilidades: que pueda reducirse la fractura o que haya que operar. ¡Ah! Solo puedes tomar paracetamol. Y así fue... Surrealista y sin espacio para celebraciones. Al día siguiente me operaron y todos me decían que estaba "de muy poco" así que no sabían si saldría adelante. Pero salimos. Lucas ya se había agarrado tan fuerte a mi que lo superaríamos todo. Ahí nació D como padre, porque me cuido como nunca, me sostuvo hasta que volví a andar, me acompaño cada día de rehabilitación y cada rato de desánimo... Y Lucas fue creciendo en mi barriga mientras yo recuperaba el tobillo, la ilusión y mi vida... Bueno, mi vida de antes ya nunca volvió. Empezábamos una versión mejorada.