lunes, 30 de enero de 2017

¿Como en las películas?

Siempre había imaginado que la noticia del embarazo sería como película americana... Sorpresa, alegría, romanticismo... Incluso algún punto místico de esos que me suele aflorar en momentos importantes. Aunque fuera buscado, me sorprendería, le daría tratamiento de milagro, no faltarían ceremonias. Y bueno, la realidad, como siempre, ¡¡¡superó la ficción!!!
 Después de un curso laboral intenso, cansado y con complicaciones, rebuscaba en mi la motivación para hacer la mochila. Nos íbamos de campamento. Otra vez. Con 30 años y sin vergüenza ninguna para volver a buscar gnomos, ayudar a cargar makutos y proponer aventuras en el bosque. Ya me veía con un pie en Soria, era mi último día de curro!quedaba organizar la mochila, despedirse de la familia y... verano de mis amores... Allá íbamos!! Volví del curro, me cambié corriendo (el 6 de julio hacia un calor empapa ropa insufrible...) Y baje alborotada y con una prisa absurda, de esas que Madrid te incorpora sin permiso, a que me recogieran en coche. Iba a cenar con la abuela, y a "despedirme". Esa tradición pre vacaciones que suelo hacer cada verano desde que era niña, y que me cuesta tanta locura de agenda cada año, para ver a toda mi gente posible antes de irme. Manías... ¿Qué fueron? ¿30pasos?vi el coche y me lancé como una loca al asfalto para pararlo. Se me torció un tobillo, intenté enderezarme, se me torció el otro y ahí llego... CRACK. Me había roto... Lo sabía. Y lloré de dolor e impotencia tirada en el suelo... Me acababa de romper el verano.Y algún hueso, seguro. Después de eso... Ambulancia, urgencias, médicos... Me preguntaron si estaba embarazada y dije que no lo sabía. ¿Cómo que no lo sabes? La verdad es que llevaba unos meses haciéndome test cada vez que tenía un día de retraso, y este mes el test me había dado un resultado raro, borrosillo. Me habían dicho mi hermana y un par de amigas que esperara dos o tres de días y lo repetiese. Así que nada de analgesia, análisis y a esperar... Tenía tanto dolor que tuve alucinaciones...Después de unas horas interminables, vino un doctor con pinta de actor novel de serie de hospitales (de verdad era personaje, o al menos así le veíamos nosotros) y lo dijo: -Felicidades. Estás embarazada. (3 segundos de asimilacion) -El tobillo está roto. Posible fractura de tibia y peroné. Vamos a hacerte una radiografía, y hay dos posibilidades: que pueda reducirse la fractura o que haya que operar. ¡Ah! Solo puedes tomar paracetamol. Y así fue... Surrealista y sin espacio para celebraciones. Al día siguiente me operaron y todos me decían que estaba "de muy poco" así que no sabían si saldría adelante. Pero salimos. Lucas ya se había agarrado tan fuerte a mi que lo superaríamos todo. Ahí nació D como padre, porque me cuido como nunca, me sostuvo hasta que volví a andar, me acompaño cada día de rehabilitación y cada rato de desánimo... Y Lucas fue creciendo en mi barriga mientras yo recuperaba el tobillo, la ilusión y mi vida... Bueno, mi vida de antes ya nunca volvió. Empezábamos una versión mejorada.